Durante mucho tiempo, hablar de sostenibilidad parecía suficiente.
Nombrarla ya era un avance.
Hoy, sin embargo, tengo la sensación de que algo se ha desplazado.
Que cuanto más se utiliza la palabra, menos claro queda lo que significa.
Y no es un problema semántico.
Es un problema estructural.
Porque cuando todo puede ser sostenible…
corremos el riesgo de que nada lo sea de verdad.
Cuando la sostenibilidad se convierte en discurso
En los últimos años, la sostenibilidad ha pasado de ser un marco transformador a convertirse, en muchos casos, en un lenguaje compartido.
Está en las estrategias.
En los informes.
En los discursos corporativos.
Pero no siempre está en las decisiones.
Y ahí es donde aparece la incoherencia.
Porque una cosa es hablar de sostenibilidad como concepto,
y otra muy distinta es diseñar sistemas que realmente la sostengan.
El caso de los territorios (lo que no siempre se cuenta)
Uno de los espacios donde esta tensión se hace más visible es en los territorios rurales o despoblados.
Zonas que, desde fuera, pueden parecer “disponibles”.
Vacías.
Listas para ser utilizadas.
Pero no lo están.
Son territorios con historia, con vínculos, con cultura, con formas de vida que no siempre entran en una hoja de Excel.
Y, sin embargo, muchas decisiones se siguen tomando desde esa lógica:
👉 eficiencia
👉 optimización
👉 escala
Sin incorporar lo más importante:
las personas que habitan esos territorios.
Infraestructuras “sostenibles” que generan tensión
Un ejemplo claro lo encontramos en la expansión de ciertas infraestructuras vinculadas a la digitalización, como los centros de datos.
Sobre el papel, pueden encajar en estrategias de transición tecnológica o energética.
Pero cuando se aterrizan en determinados contextos, la realidad es más compleja:
- Consumen grandes cantidades de energía
- Requieren un uso intensivo de agua
- Se ubican, en muchos casos, en zonas con estrés hídrico
- Generan pocos empleos locales en relación a su impacto
Y, sobre todo:
👉 compiten directamente con los recursos del territorio
Lo que abre una pregunta incómoda:
¿Es sostenible algo que tensiona los sistemas de los que depende la vida local?
El problema no es técnico (es de enfoque)
Aquí es importante hacer una pausa.
Esto no va de estar en contra del desarrollo, la tecnología o la transición energética.
Va de cómo se diseñan.
Porque el problema no es la infraestructura en sí,
sino el marco desde el que se decide:
- sin participación real
- sin lectura del contexto
- sin integrar lo social como eje estratégico
Cuando esto ocurre, la sostenibilidad deja de ser un proceso
y se convierte en una etiqueta.
Sostenibilidad sin personas: el gran vacío
Uno de los mayores riesgos que veo hoy es este:
👉 integrar lo ambiental
👉 integrar lo económico
👉 y dejar lo social como consecuencia
Como si cuidar a las personas fuera un efecto secundario.
Pero no lo es.
La sostenibilidad social no es el resultado de hacer bien otras cosas.
Es una dimensión que debe estar en el diseño desde el principio.
Porque cuando no está:
- aparecen conflictos
- se debilita la cohesión
- se genera rechazo
- se pierde legitimidad
Y, en muchos casos, los proyectos fracasan o se sostienen a costa de los territorios.
Entonces… ¿qué sí sería sostenible?
No hay una única respuesta, pero sí hay algunas claves que empiezan a repetirse:
- Escuchar antes de intervenir
- Entender el territorio como sistema vivo, no como recurso
- Diseñar con la comunidad, no para la comunidad
- Evaluar impactos reales (no solo indicadores formales)
- Priorizar la viabilidad a largo plazo sobre el beneficio inmediato
Y, sobre todo:
👉 asumir que la sostenibilidad no se declara, se construye
Una invitación (más que una conclusión)
No escribo esto desde la certeza.
Lo escribo desde la incomodidad.
Desde la sensación de que necesitamos revisar algunas cosas que hemos normalizado demasiado rápido.
Porque quizá la pregunta no es:
👉 “¿esto es sostenible?”
Sino:
👉 “¿para quién está siendo sostenible… y a costa de qué?”
Y desde ahí, empezar a diseñar de otra manera.
Cuidar también es estrategia cuando dejamos de llamar sostenibilidad a cualquier cosa.
Con cuidado y con estrategia,
Psicóloga | Comunicación en Sostenibilidad Social & ESG
