Categoría: Guías prácticas

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  • 4 claves para identificar si el estrés en tu empresa es estructural.

    4 claves para identificar si el estrés en tu empresa es estructural.

    Cada vez escuchamos más frases como:

    “Es normal estar estresada en esta época del año.”

    “Todos vivimos con presión en el trabajo.”

    “Lo raro sería no sentir ansiedad.”

    El problema es que hemos normalizado lo que, en realidad, es estructural.

    El estrés no es simplemente un estado individual: es un síntoma que habla de cómo está organizada la cultura laboral.


    🌱 ¿Qué pasa cuando vemos el estrés como un problema individual?

    En muchos entornos de trabajo, el estrés se aborda como si fuera una cuestión personal:

    • “Necesitas aprender a gestionar mejor tu tiempo.”
    • “Deberías hacer más deporte.”
    • “Te falta resiliencia.”

    El mensaje implícito es claro: si no puedes con la presión, el problema eres tú.

    Este enfoque genera varias consecuencias:

    • Culpa individual: la persona siente que fracasa por no estar “a la altura”.
    • Medicalización: el estrés se traduce en bajas o en pastillas, sin tocar la raíz.
    • Aislamiento: se evita hablar abiertamente por miedo a ser visto como “débil”.

    En definitiva, se trata de un modelo centrado en la persona, pero que olvida el contexto en el que esa persona trabaja.


    ⚠️ ¿Qué pasa cuando entendemos el estrés como estructural?

    Cuando damos un paso atrás y lo miramos como fenómeno cultural, el panorama cambia.

    El estrés deja de ser un fallo individual para convertirse en un síntoma colectivo.

    Algunas señales de estrés estructural en una organización:

    • Reuniones interminables sin pausas ni objetivos claros.
    • Liderazgos que confunden control con compromiso.
    • Ritmos de trabajo que penalizan el descanso.
    • La idea de que “siempre se puede hacer más”.

    Aquí no hablamos de personas que “no saben gestionar el tiempo”, sino de culturas que gestionan mal los ritmos humanos.

    El resultado:

    • Menor retención de talento.
    • Clima de desconfianza y desconexión.
    • Innovación bloqueada (porque el miedo pesa más que la creatividad).
    • Burnout como parte del día a día.

    🔍 Claves para identificar si el estrés en tu empresa es estructural.

    No siempre es fácil diferenciar lo individual de lo organizacional.

    Estas preguntas pueden ayudarte a mirar con otros ojos:

    1. Ritmo de trabajo → ¿hay espacio para la pausa o se penaliza parar?
    2. Liderazgo → ¿se gestiona desde la confianza o desde el control?
    3. Seguridad psicológica → ¿se pueden expresar errores o dificultades sin miedo a represalias?
    4. Cultura de pertenencia → ¿las personas sienten que forman parte de algo que también las cuida?

    Si la mayoría de las respuestas son negativas, lo más probable es que el estrés no sea individual, sino estructural.


    🌿 ¿Por qué importa este cambio de mirada?

    Porque cuando el estrés se entiende como estructural, la responsabilidad también cambia.

    Ya no recae únicamente en la persona, sino en la organización en su conjunto.

    Esto abre la puerta a:

    • Rediseñar ritmos y cargas de trabajo.
    • Formar a líderes en regulación emocional y comunicación empática.
    • Promover espacios de corrección sin amenaza.
    • Medir la sostenibilidad emocional con la misma seriedad que otros indicadores ESG.

    🌐 Estrés como síntoma, no como normalidad.

    El estrés puede ser una señal útil: nos muestra que hay algo en la estructura que necesita cambiar.

    El problema es cuando lo normalizamos hasta hacerlo invisible.

    🌱 Porque normalizar el estrés es perpetuarlo.

    Y reconocerlo como estructural es el primer paso para transformarlo en una cultura más humana, sostenible y segura.


    💡 Esta semana seguimos explorando este tema en mi newsletter Liarte al cambio, donde compartiré cómo empezar a transformar desde el cuerpo y la estrategia.

    👉 Puedes suscribirte en LinkedIn para recibirla cada jueves.


    Con cuidado y con estrategia,

    Nerea Liarte

    🌀 Cuidar también es estrategia

    🎓 Psicóloga | Comunicación en Sostenibilidad & ESG

  • Trauma en el trabajo: por qué es clave hablar de ello en tu organización

    Trauma en el trabajo: por qué es clave hablar de ello en tu organización

    El trauma no es un tema exclusivo de la psicoterapia.

    También se manifiesta —y se silencia— en los pasillos de oficinas, en cadenas de producción o en reuniones por Zoom.

    Aunque muchas organizaciones ya han incorporado la conversación sobre salud mental, pocas se atreven a mirar de frente cómo el trauma impacta en la forma en que lideramos, trabajamos y nos vinculamos.

    Hablar de trauma en el trabajo no es una moda ni un gesto “blando”: es una cuestión de sostenibilidad social, de rendimiento sostenible y de cuidado estratégico.

    En este artículo exploraremos qué es el trauma en el contexto laboral, qué consecuencias tiene ignorarlo y cómo empezar a integrar un enfoque trauma-informed que transforme de verdad la cultura organizacional.


    📌 ¿Qué es el trauma en el contexto laboral?

    El trauma no desaparece al fichar.

    No se queda en casa cuando encendemos el ordenador ni se aparca en la puerta de la oficina. A menudo se manifiesta en:

    • Hipervigilancia constante.
    • Miedo a equivocarse o a ser cuestionado.
    • Dificultad para poner límites.
    • Disociación emocional ante conflictos.
    • Hiperproductividad como forma de demostrar valía.

    Estas reacciones no son “defectos” de carácter. Son respuestas adaptativas del sistema nervioso que, en entornos no preparados, se cronifican y se vuelven parte del día a día.


    🌿 Trauma relacional y sistema nervioso

    La Teoría Polivagal nos recuerda que el sistema nervioso está diseñado para buscar seguridad y conexión.

    Cuando vivimos experiencias adversas, esa regulación se ve alterada y el cuerpo aprende a moverse en patrones de defensa: lucha, huida, congelación o complacencia extrema.

    En un entorno laboral, esto puede traducirse en:

    • Evitación de reuniones o conversaciones difíciles.
    • Colapso y agotamiento ante cargas altas de trabajo.
    • Rendimiento basado en la amenaza (“si fallo, hay consecuencias”).
    • Incapacidad para desconectar incluso fuera del horario laboral.

    ⚠️ ¿Qué consecuencias tiene ignorar el trauma en el trabajo?

    No hablar del trauma no lo hace desaparecer. De hecho, lo perpetúa.

    • Culturas que cronifican el estrés. Se normaliza trabajar en tensión constante como “lo que toca”.
    • Liderazgos basados en el control. La falta de confianza genera microgestión y decisiones reactivas.
    • Equipos que no sostienen la diferencia o el conflicto. Las discrepancias se ven como amenazas, no como oportunidades.
    • Alta rotación y burnout. Las personas se marchan no solo por salario, sino por supervivencia emocional.

    💡 ¿Qué implica un enfoque trauma-informed en la empresa?

    Adoptar un enfoque trauma-informed no significa convertir la empresa en una sala de terapia.

    Significa crear condiciones para que las personas trabajen desde seguridad y conexión, no desde la amenaza.

    1. Seguridad psicológica real. Espacios donde se pueda expresar lo que no funciona sin miedo a represalias o invalidaciones.
    2. Corregulación como competencia organizacional. No basta con pedir “autorregulación”: los entornos saludables promueven ritmos humanos, comunicación empática y descanso real.
    3. Cultura que no premia el aguante. El rendimiento sostenible solo es posible desde la conexión, no desde la tensión crónica.

    🛠 3 claves para empezar a trabajar desde un enfoque trauma-informed

    1. Formación básica en trauma y sistema nervioso. Que líderes y equipos entiendan qué es el trauma, cómo se manifiesta y qué señales observar.
    2. Evaluar la regulación emocional en el entorno laboral. Más allá del clima laboral clásico: incluir indicadores sobre ritmo, comunicación y capacidad de pausa.
    3. Diseñar estrategias de sostenibilidad emocional. Integrar políticas y prácticas que mantengan a las personas reguladas: pausas activas, revisión de cargas y espacios de escucha.

    🌱 Cuidar también es estrategia

    El trauma puede parecer intangible, pero sus efectos son profundamente estructurales.

    Ignorarlo no solo afecta al bienestar individual, sino también a la capacidad de la organización para innovar, retener talento y sostener resultados en el tiempo.

    Invertir en entornos de trabajo que no solo se digan saludables, sino que lo sean en lo profundo, no es un lujo.

    Es una apuesta por la sostenibilidad real de cualquier proyecto humano.


    ¿Te interesa explorar si tu organización es emocionalmente sostenible?

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    Por Nerea Liarte

    🎓 Psicóloga | Comunicación en Sostenibilidad & ESG

    🌐 Creadora de “Cuidar también es estrategia

  • 5 prácticas para una reincorporación más suave: cómo reconectar con tu cuerpo antes de volver al trabajo

    5 prácticas para una reincorporación más suave: cómo reconectar con tu cuerpo antes de volver al trabajo

    El final del verano suele venir acompañado de dos sensaciones contradictorias:

    la ilusión por nuevos proyectos… y la tensión de volver a la rutina.

    En medio de esa transición, el cuerpo puede convertirse en nuestro mejor aliado… o en el gran olvidado.

    Escucharlo y cuidarlo antes de la reincorporación laboral no es un lujo: es una estrategia para reducir estrés, mejorar el enfoque y preservar nuestra energía.

    En este artículo encontrarás 5 prácticas sencillas y efectivas para reconectar con tu cuerpo antes de volver al trabajo, y así hacer que el cambio sea más suave y sostenible.


    Por qué el cuerpo importa (también en lo laboral)

    Tendemos a pensar que la preparación para la vuelta al trabajo es una cuestión de planificación: revisar la agenda, organizar tareas, ponerse al día con los correos…

    Todo eso es importante, pero si dejamos al cuerpo fuera de la ecuación, es fácil que aparezcan:

    • Fatiga acumulada en los primeros días.
    • Sensación de ir “a contracorriente”.
    • Estrés que se instala antes incluso de empezar.
    • Desconexión emocional del equipo y de la propia tarea.

    El problema no es solo físico: cuando nuestro cuerpo está en modo supervivencia, nuestra capacidad para tomar decisiones, resolver problemas y relacionarnos de forma saludable se reduce. Esto es clave en cualquier contexto laboral, y especialmente relevante si buscamos organizaciones más humanas y sostenibles.

    Un enfoque embodied (centrado en habitar el cuerpo) nos ayuda a adaptarnos mejor a los cambios y a sostener el ritmo de forma saludable. No se trata de añadir “otra tarea” a la lista, sino de cambiar la forma en que vivimos lo que ya hacemos.


    5 prácticas de autocuidado embodied para antes de la vuelta al trabajo

    1️⃣ Respira con los pies en el suelo.

    Siéntate en una postura cómoda, apoya bien ambos pies y haz 3 inhalaciones profundas sintiendo el contacto con el suelo.

    Este gesto sencillo ancla la atención en el presente y ayuda a calmar el sistema nervioso, reduciendo la sensación de aceleración típica de la vuelta.

    2️⃣ Chequeo de tensión.

    Elige una parte de tu cuerpo donde sientas tensión (cuello, hombros, mandíbula…) y dedica un minuto a moverla suavemente.

    Puedes hacerlo en cualquier momento del día. Al liberar tensión, recuperas movilidad y envías al cuerpo la señal de que es seguro relajarse.

    3️⃣ Pausa de 30 segundos.

    Cada dos horas, detente. Cierra los ojos y nota tres sensaciones físicas distintas (temperatura, contacto, latido…).

    Esta práctica de atención plena ayuda a detectar cuándo el cuerpo empieza a entrar en estrés, permitiendo regular antes de que sea demasiado tarde.

    4️⃣ Cierra el día con un estiramiento consciente.

    Antes de dormir, dedica 5 minutos a estirarte lentamente, notando cómo se alarga cada músculo.

    Este momento no solo prepara para un descanso más profundo, sino que también simboliza el cierre del día y la transición hacia el descanso.

    5️⃣ Diseña tu primer día de vuelta pensando en tu cuerpo.

    En lugar de sobrecargar la agenda, planifica una reincorporación progresiva:

    incluye pausas reales, una comida sin prisa y, si es posible, evita concentrar reuniones exigentes todas en el mismo día.

    El objetivo no es “recuperar el tiempo perdido”, sino entrar en la nueva etapa con energía sostenible.


    Cómo integrar estas prácticas en tu día a día

    Empezar antes de la vuelta al trabajo es clave. Cuanto más practiques estas rutinas durante el verano, más fácil será mantenerlas cuando la carga laboral aumente. Aquí algunas recomendaciones:

    • Empieza con una sola práctica: mejor hacer una con constancia que intentar cinco y abandonarlas.
    • Asocia las prácticas a algo que ya haces: por ejemplo, el chequeo de tensión justo antes de abrir el correo de la mañana.
    • Comparte la experiencia con tu equipo: si otros lo practican contigo, será más fácil integrarlo en la cultura del lugar de trabajo.
    • Sé flexible: algunos días tendrás más tiempo y otros menos. Lo importante es mantener la conexión, aunque sea por segundos.

    Cuidar también es estrategia

    La reincorporación laboral no tiene por qué sentirse como un salto brusco entre dos mundos.

    Con pequeñas acciones, podemos hacer que el cuerpo nos acompañe —en lugar de resistirse— en la transición.

    Recordemos que el cuidado no es una recompensa después del esfuerzo, sino una parte esencial del proceso.

    Y que una organización más saludable empieza por personas que saben cómo escucharse, regularse y sostenerse.

    🌿 Porque la sostenibilidad social empieza en lo cotidiano, y el trabajo también puede ser un lugar que nos enraíce en vez de desarraigarnos.


    ¿Quieres más ideas para integrar el cuidado en tu vida laboral?

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    Por Nerea Liarte

    🎓 Psicóloga | Comunicación en Sostenibilidad & ESG

    🌐 Creadora de “Cuidar también es estrategia